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Discurso del Perú ante el Plenario 60° Periodo Ordinario de Sesiones de la Comisión de Estupefacientes (CND)

lunes 13 de marzo de 2017

Discurso del Perú ante el Plenario 60° Periodo Ordinario de Sesiones de la Comisión de Estupefacientes (CND)

Palabras de la Presidenta Ejecutiva de DEVIDA, Carmen Masías Claux.
Viena, 13 de marzo de 2017

Gracias Señora Presidenta,

En primer lugar permítame felicitarla a Usted y a su Mesa por su elección para dirigir este Periodo de Sesiones. Deseo, asimismo, transmitir a esta Asamblea el saludo del señor Presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, y reiterar en su nombre el firme compromiso del Gobierno Peruano para hacer frente al problema mundial de las drogas.

El Perú reafirma, una vez más, su compromiso con los objetivos de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971 y, la Convención contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988 que, junto con otros instrumentos internacionales pertinentes, constituyen la piedra angular del sistema de fiscalización internacional de drogas.

Teniendo ello en cuenta, el Perú se encuentra empeñado en alcanzar las metas y objetivos trazados en la Declaración Política del 2009 y su Plan de Acción; los de la Declaración Ministerial de 2014 y los del documento final de UNGASS 2016. Nuestro país confía en que el año 2019, momento en que nos reuniremos para analizar los avances del cumplimiento de los compromisos asumidos, hayamos dado un paso importante en el objetivo de lograr una sociedad libre del abuso de drogas.

En ese marco, el nuevo gobierno del Perú viene elaborando una nueva Estrategia Nacional de Lucha contra las Drogas 2017 - 2021, que está orientada a preservar la salud, el bienestar y la seguridad no sólo de su propia población sino también de la comunidad internacional en su conjunto. Esta Estrategia se ha desarrollado con un enfoque amplio, integrado y equilibrado.

Señora Presidenta,

El narcotráfico es una actividad económica transnacional que está vinculada a una demanda global, a la existencia de paraísos financieros que articulan recursos de la economía lícita e ilícita, a debilidades institucionales, a la violencia promovida por las mafias, lo que a su vez afecta no solamente la seguridad interna, sino la propia estabilidad democrática y el estado de derecho.

El mercado ilegal de la cocaína continúa siendo un grave problema para mi país, los países latinoamericanos y el mundo entero en general. Hoy en día este mercado comprende cerca de 18.3 millones de usuarios en todo el mundo. Y aunque si bien parecería que el consumo problemático de esta droga estaría disminuyendo en muchos países de Europa y en Estados Unidos, la producción potencial de cocaína proveniente de Bolivia, Colombia y Perú se ha mantenido estable.

De otro lado, en los últimos cinco años se ha evidenciado cambios importantes en las rutas del comercio de cocaína. Países como Paraguay y Argentina han empezado a verse vulnerables con una mayor aceleración del tráfico de pasta básica de cocaína. En tanto, países como Perú, Bolivia, Brasil y México continúan siendo las referencias clave del comercio ilegal.

Este cambio ha afectado a los países latinoamericanos. Por un lado, existe un impacto en los niveles de consumo de esta droga en la región, al mismo tiempo que ha producido un efecto negativo en los niveles de violencia generados por los enfrentamientos ocurridos entre bandas organizadas del narcotráfico.

Señora Presidenta

En el Perú la violencia generada por organizaciones del narcotráfico se ha expandido. En el valle del Río Apurímac, Ene y Mantaro, lugar donde se produce la mayor cantidad de cocaína en el Perú, el Estado peruano aún debe combatir a un grupo de remanentes terroristas de Sendero Luminoso quienes, según fuentes policiales, se han vinculado estrechamente con organizaciones internacionales del tráfico de drogas. Narcotraficantes y terroristas no sólo se organizan para producir y transportar la cocaína, sino que también ejercen una diversidad de abusos, sometimientos y extorsiones a hombres, mujeres y niños para que se mantengan vinculados en la cadena productiva del mercado ilegal. De igual manera, también se puede evidenciar las diversas conexiones que vienen desarrollando las bandas del narcotráfico con otras organizaciones criminales asociadas a delitos como el tráfico ilegal de madera, el contrabando, la minería ilícita y la trata de personas. Esto puede observarse en la triple frontera que comparten Perú, Colombia y Brasil donde el tráfico de cocaína y la presencia de organizaciones criminales permanecen casi estables.

En el Perú, este problema también viene impactando negativamente en la institucionalidad del Estado. En los últimos años, se ha extendido el nivel de infiltración del narcotráfico en los partidos políticos con la finalidad de acceder al poder político en forma directa para tener presencia en los cargos de elección popular, como fue el caso del valle del Monzón hasta el año 2012 en que se empieza a producir un cambio favorable en la elección de sus autoridades.

La presencia del narcotráfico en el Perú por más de 40 años ha determinado una acumulación de recursos económicos en manos de grupos familiares y redes criminales que superarían los US$ 15,000 millones. Adicionalmente a los recursos señalados, también habría ingresos financieros de los carteles internacionales que buscarían lavar sus dineros en países con débiles sistemas de control de estas operaciones ilícitas.

Señora Presidenta

¿Qué proponemos frente a esta problemática?

Ante ella, priorizamos un tipo de intervención centrada en hacer cumplir el Estado de Derecho, dentro del estricto respeto de los Derechos Humanos y la Seguridad de las personas, tratando de generar incentivos para prevenir y atenuar la participación de los ciudadanos en el mercado ilegal de cocaína. En ese sentido, queremos resaltar la relevancia de continuar apostando por el desarrollo alternativo. Nuestra experiencia de las últimas dos décadas ha demostrado su valor añadido para dar sostenibilidad a las estrategias de reducción de la oferta de drogas cocaínicas y la inclusión de poblaciones vulnerables a una economía lícita.

El Estado peruano va a continuar apostando por este tipo de estrategias ya que le ha permitido sostener las acciones de control de drogas en los valles del Alto Huallaga y del Monzón, este último un territorio histórico de producción de cocaína y que hoy evidencia una nueva realidad de paz y futuro para los habitantes.

En paralelo, estamos fortaleciendo las acciones de erradicación de cultivos ilícitos, así como los mecanismos de interdicción e inteligencia operativa en todo el territorio nacional y es de principal interés de nuestro país el trabajo en fronteras. Asimismo, insistimos en impulsar todos los mecanismos institucionales necesarios para reforzar la capacidad estatal en el control del lavado de activos y de la movilización del dinero ilícito proveniente del narcotráfico.

Señora Presidenta,

Desde el Perú buscamos hacer frente de manera sostenida y equilibrada al mercado ilegal de cocaína, pero creemos que confrontar al narcotráfico se entiende como una tarea conjunta de las naciones responsables, especialmente, de las principales consumidoras y productoras, pero también de aquellas involucradas en el tránsito de sustancias psicoactivas y de insumos para su elaboración. Para ello, confiamos en continuar trabajando de manera conjunta con todos los países cooperantes para enfrentar los retos y amenazas del problema de las drogas, con plena observancia y respeto a los derechos humanos.

Finalmente, reiteramos nuestro convencimiento que la cooperación a nivel regional, multilateral y global es fundamental e irremplazable para enfrentar con resultados positivos este problema, y en ello la CND, como órgano principal dentro del sistema de las Naciones Unidas para el tratamiento del Problema Mundial de las Drogas, ejerce un rol preponderante y de liderazgo, sobre todo en lo que al fortalecimiento de las capacidades institucionales nacionales para hacer frente a la problemática de las drogas se refiere. Para ello, puede esta Asamblea estar segura de que cuenta con el apoyo indeclinable del gobierno y pueblo del Perú para el logro de una sociedad encaminada a liberarse de las drogas en su cadena de producción, tráfico y abuso.

Muchas gracias.